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viernes, 15 de septiembre de 2017

Ahora y antes


15/09/2017

Sobre Now and Then, de Lesli Linka Glatter (1995)

Llegué tardísimo a Amigas por siempre, que vendría a ser una especie de Stand by me con chicas. Seguramente no hubiera sido lo mismo haberla visto en su momento, el tema es que ni sabía que la película existía. Con todo el Stephen King encima y con el antecedente de otra gran película nostálgica femenina como es Mermaids (Richard Benjamin, 1990), la primera impresión que esta película me generó fue que es un poco cuadrada con todos los elementos que incorpora. Es como si los tópicos de Stand by me se fueran adaptando visiblemente uno por uno, mecánicamente, a su posible versión femenina. El horror no es tan crudo, todo demasiado cuidado, las caracterizaciones epocales son más gratuitas, y la mención a, en este caso, la guerra de Vietnam ya viene procesada. Quizás sea también porque es una película que por su año puede haber llegado tarde a esa oleada de películas de iniciación y pérdida de inocencia que venían saliendo desde hacía ya más de una década.

Aún así me pareció muy buena, especialmente las tramas de Samantha (Gaby Hoffmann) y Roberta (Christina Ricci). En el caso de la primera, la resolución en las alcantarillas bajo la tormenta y la reconciliación con el viejo "loco" no me parecieron ninguna boludez. Ese personaje atraviesa un tipo de melodrama paterno, obviamente desde el punto de vista de la hija, que adquiere una consistencia mucho más real que el evidente destino marcado de las otras dos chicas (Teeny y Chrissy). Roberta, en cambio, viene a ocupar otro lugar melodramático, pero que empieza a desarmarse un poco cuando su llanto por la pérdida de su madre parece más funcional al entramado narrativo que una cosa más sentida. Inevitablemente sale perdiendo si la comparamos con la hermosa (y terrible) secuencia de River Phoenix en Stand by me contando la anécdota de la profesora que lo mandó al frente. Su gran momento es sin lugar a dudas la relación amorosa con uno de los chicos rivales. La escena en la que se toman una coca-cola mientras se dan el primer beso, luego de jugar un rato al basket, es de las más lindas de toda la película y seguramente la más memorable. Sobre todo por esa frase final de ella, cuando lo amenaza con cagarlo a trompadas si se lo cuenta a alguien.


Otra de las cuestiones que por la anacronía de mi visionado le daban un resultado algo artificial (y por ende terminaba siendo gracioso), era el casi imposible parecido de algunas de las chicas con su versión adulta. Me puedo creer que Gaby Hoffmann sea Demi Moore, pero que Christina Ricci sea Rosie O'Donnell parece un chiste. No sé si tal vez sea esa la razón por la cual los créditos iniciales tengan que ser tan informativos a la hora de indicar quién hace de quién.

Este género murió, y tal vez sea porque en su momento ya tenía algo de nostalgia. Cuando se lo intenta rehacer ahora casi siempre se comete un error al hacer de la nostalgia una cosa duplicada. Si antes la nostalgia era un tema que se trabajaba en la película, ahora la nostalgia es un tema que se trata además con una posterior nostalgia que se suma, y es hacia el propio género muerto. Así nunca vamos a poder hacer vivir nada.

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