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viernes, 8 de septiembre de 2017

Alegorías en colores, para adultos


08/09/2017

Sobre Grave (Raw), de Julia Ducournau (2016)

Me encontré con otra de las películas de terror del año y sigo acumulando decepciones. En este caso no esperaba demasiado porque el trailer ya dejaba ver un constante esteticismo en todas sus imágenes. Pareciera que la película intenta recopilar una serie de imágenes supuestamente polémicas alrededor del consumo de carne y la posibilidad de convertirnos en bestias. Sobre esos tópicos, la película genera una serie de alegorías extrañas. Extrañas porque en la mayoría de los casos carecen de fundamento, como si bastara con la generación de imágenes incómodas. En general las alegorías tienen muy claros sus discursos, aunque estos sean vaciados de alcance y puras abstracciones.

Creo un poco entender el atractivo que se le puede ver. Esta película tiene tres o cuatro momentos que buscan incomodar al espectador para encontrarlo con ciertos prejuicios, como la escena de las dos hermanas juntas haciendo pis en la terraza sin ningún tipo de truco. Hay algo constante en este tipo de películas "francesas extremas" (la categoría que parece peyorativa no es mía, está bastante legitimada), donde la crudeza de la imagen en plano, en el registro, niega toda posibilidad de truco (como la escena de la protagonista vomitando largos pedazos de pelo de su estómago, filmada en una sola toma, o el momento de la lengua en el ojo). En el encuentro con la naturalización de lo convencionalmente desagradable se genera su propio fetichismo, como si cada uno de los momentos del guion buscara nada más que correrse hacia lo más "zarpado". Me parece un poco tremendo cómo tres o cuatro imágenes polémicas pueden convencer a algunos espectadores de que todo el simplismo alegórico posterior es una cosa seria.

Al principio la película promete, pero creo que es porque demuestra una mínima preocupación por construir sus personajes. La protagonista es hija de una familia muy progresista vegetariana y comienza a estudiar en una universidad para veterinarios. El tema es que esto, ya desde las primeras secuencias, está totalmente corrido de lugar. Nos vemos obligados a creer que esta universidad tiene dentro suyo a una especie de fraternidad que hace pasar a sus aspirantes por pruebas increíblemente crueles (algunos celebrarán encontrar referencias estéticas a Carrie, en un momento particular), y toda la bestialidad que de ahí sale parece convivir perfectamente con las clases en un orden más académico. Esto en primer lugar se ve inverosímil, pero al continuarse se vuelve norma, dando cuenta que este primer choque es deliberado. Sin embargo, la forma que va gobernando la película comienza a estructurar a cada personaje y cada situación de manera tal que todo parece estar (sólo) porque significa algo más, y no por su posible solidez en el relato. Los personajes comienzan a convertirse en categorías, y los padecimientos de la chica comienzan a "representar cosas".


Las secuencias con animales reales siendo manipulados en la universidad tienen un factor interesante. Pasando el obvio hecho de que desnudan una contradicción en la relación al cuidado de los mismos, en un momento particular me despertaron una inquietud que me pareció interesante. Es un momento abstracto y sacado de la película, como una pausa: cuando vemos las patas del caballo correr por la cinta, completamente sujetado, pero perfectamente "disponible" para que podamos analizar sus movimientos. Ya es conocido el famoso estudio de Muybridge a fines del siglo XIX sobre el movimiento de las patas de los caballos. Se trata del caso paradigmático en el que se vincula directamente al origen del cine con la naturaleza de un dispositivo de registro puramente científico, positivista. Esta secuencia busca referir claramente a eso, es un intertexto casi demasiado directo. ¿Cuál puede ser el interés? ¿Será una pregunta acerca de una relación de manipulación de lo animal como inseparable del cine? Puede ser. En una película donde su protagonista es una vegetariana aspirante a veterinaria pero que comienza a tener una relación desplazada con el consumo de carne podría hasta tener mucho sentido. Lamentablemente la película no hace nada con eso, ni el personaje en relación a su propio consumo. Quizás volverla caníbal y hacerla consumir carne humana sea un desvío alegórico que nos separa de tener que pensar su verdadero vínculo con la carne animal, y con ese bollito de pollo que se come sin querer al principio, horrorizando a su madre. Si el horror está ahí, ¿por qué habríamos de corrernos?

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